—El mexicano es proclive a comer a la menor provocación. De hecho en tiempos pretéritos de mayor tranquilidad, y cuando las circunstancias lo permitían, podía llegar a hacer hasta cinco comidas formales al día: un desayuno a temprana hora, seguido del almuerzo a media mañana, una comida fuerte pasado el medidía, una merienda hacia el ocaso y la cena ya bien entrada la noche.
La gran cocina mexicana, 200 platillos.
Me pregunto ¿cuántas horas tenía el día en tiempos pretéritos?