Cuando quiero un libro
A veces es sólo un pequeño capricho.
A veces es el deseo de posesión.
A veces es el tropiezo justo de muchas piezas universales.
A veces es sólo una frase y leerla impresa, imposible de copiar y pegar en otro lado la vuelve tesoro.
A veces es el papel, pulposo, mate, rugoso.
A veces es el papel, colorido, brilloso, intenso.
A veces es el peso.
A veces es la foto del autor
A veces es su pena
A veces es su imaginación
A veces es su historia personal
A veces es el personaje
y a veces es la lengua en la que lo descubres la primera vez.
¿Cómo sabes que la lengua se vuelve criterio o dilema?
Cuando al leer un fragmento de un libro en una lengua y luego lees el mismo fragmento en otras dos y cada una te evoca un estallido distinto, sabes que debes andar con cuidado.
Se debe adquirirlo sólo en la lengua que deja los escombros más deliciosos.